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viernes, 23 de junio del 2017

APOTEÓSICA FUE LA CEREMONIA DEL RAYMI INTI PACHA EN CAJAMARCA


Apoteósica y magnánima. Así fue calificada la brillante escenificación del Raymi Inti Pacha por miles de personas que se congregaron en la monumental e histórica Plaza de Armas de Cajamarca, en donde como en épocas ancestrales, el Inca y su Corte rendía culto a sus divinidades Inti o Sol y la Madre Tierra o Pachamama, a las que agradecía por las bondades que le daban al imperio.

Al respecto, el alcalde Manuel Becerra Vílchez, señaló que de esta manera se busca en coordinación con otras instituciones públicas y privadas, potenciar el flujo turístico nacional y extranjero. “Cajamarca es uno de los más grandes bastiones turísticos y es necesario mostrarlo a través de estas actividades”, expresó la autoridad edil.

El evento se inició al promediar las nueve de la mañana con el izamiento del pabellón nacional, la bandera del Tahuantinsuyo y de Cajamarca, que estuvo a cargo de las autoridades encabezadas por el burgomaestre. Luego, ingresó al centro de la plaza, el séquito del Inca, con presencia del Huilca Umo o Sumo Sacerdote, quien ofrendó lo frutos de la tierra a las divinidades.

Luego, los súbditos del Inca danzaron al compás del pututo, quenas, clarines y tambores, mientras el Huilca Umo quemaba hojas de coca y bebía la chicha sagrada, que hizo tomar a las autoridades y a parte del público que abarrotaba la plaza de armas. “Inti Tayta…Pachamama…Mamapacha…Mama Cocha…”, exclamaba al tiempo que arrojaba al viento las hojas de la planta sagrada.

Acto seguido, el Huilca Umo, hizo beber la chicha al Inca y a su Colla, para después iniciar su recorrido por las calles de Cajamarca, que según la tradición fueron las mismas, por donde Huayna Cápac y posteriormente su hijo Atahualpa se desplazaron en andas que cargaban los jóvenes y nobles cortesanos.

La ceremonia duró cerca de tres horas y el cortejo imperial, en el que destacaban además del Inca, su Colla y los nobles, los soldados imperiales, llegaron hasta la Alameda de los Incas, ubicada en el Complejo Qhápac Ñan, siendo acompañados por las autoridades y más de tres mil campesinos, entre hombres y mujeres, que llegaron desde diferentes centros poblados.